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Trastorno Alimenticio Vencido

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Mi nombre es Genoveva Tenaillon, 32 años, madre, esposa, Argentina, vivo en Chile hace 3 años; soy Chef e instructora de Spinning. Un combo súper saludable. Pero mi historia tiene un comienzo bastante triste…
Siempre fui delgada y nunca el cuerpo fue un problema para mi. A mis trece años comencé a tener pensamientos autodestructivos, tenia deseo constante de hacerme daño, me llevaba a las patadas con mi mamá, soy «la del medio» de 4 hermanos, mi papá siempre fue muy tarabajador por lo que pasaba mucho tiempo sola con mis hermanos menores. Les pedí ir al psicólogo pero no atendieron a mi llamado, creían (soliamos ser una familia muy conservadora), que los psicologos eran para locos.
A mis 15 años me enamoré por primera vez; de esos amores muy adolescentes, muy intensos, con una entrega total a ese otro ideal. Me rompieron el corazón, por primera y única vez en la vida un hombre me rompió el corazón dejándome la autoestima completamente destruida en plena adolescencia. Jure que nunca más un hombre tendria el poder de hacerme daño.
Pero no obstante la que comenzó a hacerse daño fui yo misma. A mis casi dieciséis mi hermano mayor y mi mejor amigo se fue de casa para ir a estudiar a otra ciudad. Aun tenia a mis amigas, pero dentro de mi casa ya no había quien me proteja de las peleas con mi mamá que a esas instancias eran una cosa cotidiana.
Cuando mi hermano partió comencé a comer sin control, hacia tortas y las comía completamente yo sola. Aumenté cerca de 10kg, mi mamá, que aunque nos llevábamos a las patadas es mi mamá y es una buena persona, se preocupó y me llevo al médico, me hicieron exámenes y descubrieron que tenia hipotiroidismo. Ella se quedo tranquila pensando que esa era la causa de mi sobrepeso. Y yo por primera vez recibi el mensaje de que estar gorda no era aceptable (lógicamente y sin maldad de pronto recibia chistes de mis amigas porque comia como lechón); saliamos mucho de fiesta, tomaba alcohol desmedidamente y tan sólo tenia 16 años…
Como los atracones ya eran un hábito y habia entendido que estar gorda no era bueno, comencé un período de bulimia, que duró un año aproximadamente, alternado con periodos de anorexia. Un ciclo que muchas personas viven o vivieron: atracon, purga, ayunas.
Poco efectivamente baje 12 kg, por lo cual me «felicitaban» viendo que comia de todo y bajaba de peso.
A mis 18 llego la hora de irme a vivir a la capital para estudiar algo wue que quise toda la vida: psicología. Fui a vivir con una de mis mejores amigas a un departamento y ella se preocupaba mucho de mi alimentación, asi que comencé una segunda etapa más atractiva para mi: la ortorexia. Comia muy sano, solo me salia de mi alimentación una vez cada quince días e iba al gimnasio de lunes a lunes.
No fue tan malo en realidad si piensan que en mi primera etapa pase de 49kg a 58kg y al cabo de dos años pesaba 38kg. En el período de ortorexia llegue a los 45kg, pero vivía presa de lo que habia comido y lo que iba a comer. No podía disfrutar una reunión familiar y menos una salida de amigas que implicaban pizza y cerveza de por medio.
Yo me sentía bien porque creía que habia llegado s un equilibrio y mi entorno comenzó a notar que a mi me obsesionaba la comida. Lo tragicómico es que años atrás habia pasado semanas enteras sin ingerir solidos y nadie lo notó.
Pasaron dos años, en el mientras me encontré con un conocido de la infancia quien es hoy mi señor esposo y en ese entonces comenzamos una relación, de un poco muy light porque yo no me olvidaba que nadie más me rompería el corazón.
Al año de estar juntos me fui a vivir a casa de mis abuelos, una casa repleta de gente, reuniones familiares y comida no light, no saludable… Mi ya entonces novio me invitaba a cenar y salir conmigo era una tortura, daba mil instrucciones sobre cómo preparar mi plato sin una gota de aceite y si le echaban un poco de queso asi como el plato llegaba a la mesa se devolvía a la cocina insultos de por medio y hasta me e ido del restaurante dejando a mi novio solo con esa situación penosa.
No sólo tuve una recaída sino que fue mas fuerte que cuando empezó todo. La familia de mi novio se daba cuenta y trataban de ayudar, al igual que mis amigas, pero nadie sabía ni que me pasaba, no que hacer al respecto. Les daba miedo wue me ponga violenta, que no les hable más y esos miedos que tienen parientes y amigos de personas con problemas de este tipo.
Me fui de casa de mis abuelos a una residencia universitaria y la cosa se me puso difícil al convivir con muchas chicas de mi edad, compartiendo el baño, las comidas, los desayunos… Ya no habia lugar ni a purgas ni ayunos… Y me desestabilice. Y decidi dar el primer paso: les conté a una amiga y a mi novio lo que me pasaba. Fuimos a un centro de rehabilitación los tres juntos, el tratamiento tuvo un comienzo muy agresivo por lo que duró tres meses de tortura para los tres: yo obligada a comer, y mi novio y amiga con tan sólo 20 años haciéndose cargo de mi. Fue aterrador, llantos, insultos, amenazas de suicidio… La verdad me decidí a contarlo todo porque en esta onda fitness me llegaron muchos mensajes de adolescentes preocupadas excesivamente por su cuerpo y su alimentación y yo quiero destacar que no sólo me dañe a mi misma, hice mucho daño a la gente que me quiere.
Luego de ese comienzo pase a un segundo centro de rehabilitación, ahi me fue mejor, tuve mas contención del equipo profesional pero ahí empezó la parte más difícil: hacer terapia y hurgar los lugares más recónditos de mi memoria buscando el origen de esto que me pasaba; me tope con un abuso infantil (de un desconocido, porsia mi familia se preocupa al leer esto, el novio de una nana, no fue grave porwue tuve a mi hermano mayor cerca wue evitó la situación avance); otras circunstancias de la vida familiar wue no viene al caso ventilar pero fueron muy lastimosas… Y todo eso, sumado a que ya estaba a mitad de la carrera de psicología y hacia mucho «auto análisis» desencadenaron en una recaída peor que peor. Quise dejar a mi novio porwue me sentia fea, poco valiosa, necesitaba alejarme de mis amigas, de mi novio, sentia que yo era una persona horrible en todos los aspectos y no merecía tener todo eso.
Y tome la desicion de suicidarme.
Fui a la casa de mi abuela que es bien mayor y vive sola, agarre todos sus remedios y me los tome, me acoste a dormir decidida a no despertar más. De ahí en adelante mis recuerdos son como fotografías: una de ellas, la más agridulce fue mi novio despertándome con un ramo de flores dispuesto a pedirme que volvamos a estar juntos. Y yo, completamente drograda, siguiente imagen estoy en una ambulancia y me preguntan que tome, siguiente imagen muy de pelicula una sala conectada a varias maquinas y una luz blanca sobre mí. Unos dos días después una enfermera me contó que  estaba en terapia intensiva con una arritmia cardiaca y un desequilibrio electrolitico que podría provocarme la muerte (sinceramente no me preocupó); lo que me rompió en mil pedazos era saber que mi papá, mi novio y otros familiares llevaban miles de horas del otro lado de la puerta rezándole a Dios que cuide mi vida.
Y Dios los escuchó, sali viva y de pie de esa internacion. Le jure a mi novio que por mi, por la vida que me regalaron mis papás iba a cambiar… Y asi fue, retome el tratamiento bien predispuesta. De pronto entendí wue debia vivir con lo mejor y lo peor de mi. Que castigándome sólo provocaba dolor en los demás. La mirada de mi papá con el corazón roto y el llanto desconsolado de mi novio fueron suficiente para que me de cuenta que yo era una persona importante y valiosa, y que si había sobrevivido a todo eso tenia que agradecer, levantarme y empezar a honrar mi vida.
Estudié gastronomía, me dedique a la cocina muchos años, aprendi a compartir nuevamente con familia y amigos, me case con ese hombre que me salvó la vida, tuvimos una hermosa (muy hermosa),yo estudie fitness personal y colectivo, nos peleamos, nos divertimos, la vida no es perfecta, tengo días difíciles como todo el mundo y sólo me limito a levantarme y acostarme recordando dar las gracias por tener vida, amor del bueno y salud.
Este mensaje va para quienes estan en proceso de recuperación y creen que nunca podrán comer una pizza sin pensar lo que se llevan a la boca, disfrutar un cumpleaños, una navidad, compartir con el resto y que la comida sea tema secundario.
Tambien para quienes en la onda fitness viven aterradas como si la comida fuera un monstruo que va a destruir su castillo de arena… Si me siguen por snapchat o instagram veran que llevo una vida sana, me dedico a enseñar cocina saludable y además verán que me divierto muchísimo y que lejos esta esa adolescente intranquila y que se disfrutar de una hamburguesa sin que me genere nada. Y lo mejor de todo, sigo siendo flaca que es quiza la preocupación mas grande cuando empiezan un tratamiento. Ser saludable no es ser gorda.
Un abrazo del corazón y con mucha fuerza!
gtpastelera
Geno

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